El instinto oculto de la limpieza: por qué algunos gatos se obsesionan con acicalarse

El acicalamiento

El acicalamiento es uno de los comportamientos felinos más fascinantes y característicos. Si vives con un michi, seguramente lo has visto dedicar buena parte del día a lamer su pelaje con precisión quirúrgica.

Para muchos tutores, esto resulta enternecedor; sin embargo, cuando el acicalamiento se vuelve excesivo, puede generar preocupación. ¿Por qué algunos gatos parecen obsesionarse con su higiene? ¿Es normal o puede indicar un problema de salud o estrés?

En este artículo te explico, desde un enfoque profesional y amigable, las razones detrás del acicalamiento compulsivo y cómo apoyar a tu gato para mantenerlo sano y equilibrado.

 

El acicalamiento: un comportamiento natural y necesario

El acicalamiento forma parte del instinto de supervivencia del gato. Gracias a este hábito, los gatos mantienen su pelaje limpio, libre de parásitos y en buenas condiciones térmicas. Este comportamiento también ayuda a distribuir los aceites naturales producidos por la piel, lo que mantiene el pelo brillante y saludable.

Además, el acicalamiento cumple funciones emocionales: ayuda a los gatos a relajarse, liberar tensión y reafirmar su identidad olfativa. Es un ritual cotidiano que forma parte de su bienestar.

 

¿Cuánto acicalamiento es normal?

En promedio, un gato saludable puede dedicar entre el 30% y el 50% de su día al acicalamiento. Esto puede variar según su edad, personalidad, clima, tipo de pelaje e incluso su entorno. Los gatos más jóvenes suelen ser más activos en su limpieza; los gatos mayores, en cambio, pueden acicalarse menos debido a rigidez articular o malestar físico.

Cuando el acicalamiento comienza a generar zonas sin pelo, heridas, irritación, costras o te das cuenta de que el gato parece “no poder parar”, es momento de investigar más a fondo. Este comportamiento puede dejar de ser una rutina saludable para convertirse en un signo de alerta.

 

Acicalamiento excesivo: posibles causas

  1. Estrés y ansiedad

El estrés es la causa más común del acicalamiento excesivo. Los gatos son animales sensibles, y cualquier cambio —mudanza, llegada de otro gato, ruidos fuertes, visitas, falta de enriquecimiento ambiental— puede detonar comportamientos compulsivos. Lamerse libera endorfinas, que generan una sensación de calma temporal, por lo que algunos gatos recurren al acicalamiento cuando se sienten abrumados.

 

  1. Alergias o problemas dermatológicos

Alergias alimentarias, dermatitis por pulgas, hongos o irritaciones cutáneas pueden provocar picazón intensa. Para aliviarla, el gato se lame más de lo habitual, incluso hasta lastimarse. En estos casos, el acicalamiento excesivo es un signo de malestar físico, no emocional.

 

  1. Dolor localizado

Un gato puede lamer de manera repetitiva una zona específica que le genera dolor: articulaciones, abdomen, columna o incluso órganos internos. El acicalamiento se convierte en un intento instintivo de aliviar la molestia.

 

  1. Problemas médicos internos

Algunos trastornos hormonales, como el hipertiroidismo, pueden desencadenar conductas repetitivas, incluida la limpieza excesiva.

 

  1. Falta de estimulación

Los gatos que viven en ambientes poco enriquecidos o que pasan largos periodos solos pueden desarrollar conductas compulsivas para liberar energía o ansiedad, y el acicalamiento es una de las más frecuentes.

 

Cómo ayudar a un gato que se acicala demasiado

  • Consulta veterinaria completa. Antes de asumir que es estrés, es fundamental descartar causas médicas o dermatológicas.
  • Enriquecimiento ambiental. Rascadores, estantes, juguetes interactivos, ventanas seguras y rutinas de juego reducen la ansiedad y el aburrimiento.
  • Control del entorno. Minimizar ruidos, ofrecer refugios elevados y mantener una rutina constante ayuda a estabilizar el estado emocional del gato.
  • Revisión de la alimentación. Una dieta equilibrada, de alta calidad y adecuada al estilo de vida del gato puede mejorar su piel y pelaje.
  • Aromaterapia felina y feromonas sintéticas. Ayudan a reducir tensiones en el hogar.

 

Conclusión

Entender el instinto de limpieza felino permite a los tutores identificar cuándo se trata de un comportamiento normal y cuándo es una señal de alerta. El acicalamiento excesivo puede tener raíces físicas o emocionales, por lo que observar cambios y actuar a tiempo es clave para el bienestar del gato. Ante cualquier duda, siempre es recomendable acudir con un especialista. La Doctora Cats recuerda que cada gato es único y merece atención personalizada para vivir una vida plena, tranquila y saludable.

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