
Cuando un gato sube o baja de peso sin modificar su alimentación, sus tutores suelen preocuparse y con razón. El peso corporal en los felinos está estrechamente relacionado con su metabolismo, ese conjunto de procesos internos que convierte los nutrientes en energía. Aunque dos gatos coman exactamente lo mismo, no necesariamente procesan los alimentos de igual manera.
En este artículo exploramos las razones más comunes detrás de estos cambios de peso “misteriosos” y cómo detectarlos a tiempo.
El metabolismo es la velocidad con la que el organismo de un gato transforma comida en energía. Cada felino tiene un “ritmo metabólico” único influenciado por su genética, edad, nivel de actividad, salud hormonal y hasta su ambiente. Por eso, algunos gatos queman más calorías que otros aun estando en reposo.
Comprender cómo funciona el metabolismo es clave para mantener un peso saludable y detectar cualquier alteración que pueda indicar una enfermedad.
Es una de las causas principales de pérdida de peso inexplicable en gatos adultos y mayores. La glándula tiroides trabaja más de lo normal, acelerando el metabolismo. Aunque el gato coma igual o incluso más, quema energía demasiado rápido, por lo que empieza a adelgazar.
Síntomas frecuentes: ansiedad, vocalización nocturna, vómitos, aumento del apetito y pérdida de masa muscular.
Cuando el organismo no utiliza correctamente la glucosa, el cuerpo empieza a obtener energía de las reservas de grasa y músculo, generando adelgazamiento progresivo. Un gato con diabetes puede tener mucho apetito, pero aun así perder peso.
En gatos jóvenes o no desparasitados, los parásitos pueden robar nutrientes esenciales. Esto altera el metabolismo y provoca pérdida de peso, pelaje opaco y menos energía.
El estrés crónico modifica la producción de hormonas como el cortisol. Esto afecta la digestión, la absorción de nutrientes y el gasto energético. Mudanzas, nuevos animales, cambios en la rutina o falta de enriquecimiento ambiental pueden alterar el peso del gato.
Los gatos que pasan muchas horas solos o sin estímulos suelen volverse menos activos. Un gasto energético menor provoca aumento de peso incluso sin incrementar la comida diaria.
Jugar, saltar y cazar son necesidades biológicas esenciales que mantienen el metabolismo activo.
Después de la esterilización, el metabolismo basal del gato disminuye ligeramente. Sin ajustar la cantidad de alimento y promover mayor actividad física, es común que empiece a subir de peso.
A diferencia del hipertiroidismo, el hipotiroidismo enlentece el metabolismo, haciendo que el gato queme menos calorías. Aunque esta condición es rara en felinos, puede presentarse.
Un gato con dolor evita moverse, jugar o saltar. Menos actividad física significa menor gasto energético, lo que puede conducir a un aumento de peso progresivo.
Los tutores pueden vigilar señales clave para identificar alteraciones en el metabolismo de su gato:
Ante cualquier cambio, es recomendable acudir a una revisión veterinaria y solicitar análisis de sangre, orina y chequeo general.
El metabolismo de los gatos es más complejo de lo que parece y puede cambiar por factores hormonales, ambientales, emocionales o médicos. Si tu gato adelgaza o engorda sin razón aparente, no lo ignores: podría ser la primera señal de un desequilibrio interno. Mantener una vigilancia constante, promover hábitos saludables y acudir con profesionales es fundamental. Y recuerda: para resolver cualquier duda sobre la salud de tu michi, la Doctora Cats siempre será tu mejor aliada.
Copyright ©2021 Todos los derechos reservados
Desarrollado por ThePixelRocker