
El síndrome de hiperestesia felina, también conocido como “síndrome del gato nervioso” o “rolling skin syndrome”, es una condición poco comprendida que puede preocupar a cualquier tutor cuando la presencia por primera vez. Aunque no es una enfermedad común, sí es más frecuente de lo que se piensa, y reconocer sus signos tempranos puede marcar una gran diferencia en la calidad de vida de tu gato.
En este artículo encontrarás información clara, profesional y actualizada para comprender qué es, cómo identificarlo y qué hacer si sospechas que tu gato puede estar experimentando este síndrome.
El síndrome de hiperestesia felina es un trastorno neuromuscular y dermatológico que provoca episodios repentinos de sensibilidad extrema en la piel, especialmente a lo largo de la espalda. Esta condición puede desencadenar comportamientos inusuales como contracciones en la piel, corrrer repentinamente, morderse la zona lumbar o incluso vocalizaciones inesperadas.
Aunque su causa exacta aún no está completamente definida, se cree que puede estar relacionada con factores neurológicos, dermatológicos, musculares o incluso emocionales, como el estrés o la ansiedad.
Los signos pueden variar de un gato a otro, pero los más frecuentes incluyen:
La marca más característica del síndrome es la piel de la espalda “temblando” o moviéndose en ondas. Esto ocurre de manera repentina y sin un estímulo claro.
Los gatos con hiperestesia pueden mostrar incomodidad o molestia cuando se les acaricia en la espalda, incluso si antes toleraban bien el contacto.
Algunos gatos comienzan a morder o lamer de manera insistente su lomo, base de la cola o flancos. En casos severos, pueden lastimarse la piel.
Pueden salir corriendo por la casa como si algo los hubiera asustado, aunque no haya un estímulo real.
Durante un episodio, es común que algunos gatos maúllen fuerte o muestren inquietud.
La ansiedad, el exceso de energía o la falta de estimulación pueden desencadenar o empeorar los episodios.
Aunque no existe una única causa confirmada, los especialistas consideran varios factores:
No existe una prueba específica, por lo que el diagnóstico se basa en descartar otras condiciones que puedan causar signos similares como alergias, dermatitis, dolor muscular o problemas neurológicos.
El médico veterinario suele realizar:
Grabar los episodios puede ser de gran ayuda para el veterinario.
El tratamiento dependerá de la causa subyacente o la combinación de factores presentes. Entre los enfoques más utilizados están:
Si el origen es una alergia o irritación, se tratará según la causa específica.
En algunos casos se utilizan ansiolíticos, anticonvulsivos o analgésicos para reducir los síntomas.
Una dieta equilibrada, rica en ácidos grasos omega 3 y 6, puede mejorar la salud de la piel y reducir la inflamación.
El síndrome de hiperestesia felina puede resultar desconcertante, pero con información adecuada, un entorno equilibrado y el apoyo profesional necesario, es posible brindar bienestar y tranquilidad a tu gato. Como tutor, tu observación y atención temprana es clave para mejorar su calidad de vida.
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