
Cuando pensamos en un accidente cerebrovascular (ACV), probablemente lo asociamos con las personas. Sin embargo, los gatos también pueden presentar alteraciones en el flujo sanguíneo del cerebro que provoquen un accidente cerebrovascular felino. Aunque no es uno de los problemas neurológicos más frecuentes en gatos, reconocer sus señales puede ser determinante para buscar atención veterinaria a tiempo.
Un accidente cerebrovascular en gatos ocurre cuando una zona del cerebro deja de recibir el flujo sanguíneo adecuado o cuando existe una hemorragia dentro del tejido cerebral. Como consecuencia, las neuronas pueden sufrir daños debido a la falta de oxígeno y nutrientes.
Existen principalmente dos tipos:
Las causas pueden ser diversas y, en algunos casos, están relacionadas con enfermedades que afectan el corazón, los riñones, la presión arterial o la coagulación.
Los síntomas de un accidente cerebrovascular en gatos pueden aparecer de manera repentina y variar dependiendo de la zona del cerebro afectada.
Algunas señales que un tutor puede observar son:
Es importante tener en cuenta que estos signos no necesariamente significan que el gato está sufriendo un ACV. Algunas enfermedades vestibulares, intoxicaciones, infecciones, traumatismos y otros trastornos neurológicos pueden producir síntomas similares.
Un ACV puede estar asociado con diferentes enfermedades o condiciones. Entre ellas se encuentran la hipertensión arterial, enfermedades cardiacas, alteraciones de la coagulación, enfermedad renal, algunos tipos de cáncer y problemas que afectan los vasos sanguíneos.
En determinados casos, incluso después de realizar estudios, no es posible identificar con certeza la causa del accidente cerebrovascular.
Por esta razón, ante signos neurológicos repentinos, el veterinario puede recomendar estudios como análisis de sangre, medición de la presión arterial y estudios de imagen para determinar qué está ocurriendo.
El pronóstico de un gato con accidente cerebrovascular depende de factores como la zona cerebral afectada, la gravedad del daño, la causa y el estado general del paciente.
Algunos gatos pueden presentar una recuperación importante con atención veterinaria y cuidados adecuados, mientras que otros pueden conservar ciertas secuelas neurológicas.
Lo más importante es no esperar a que los síntomas desaparezcan por sí solos. Una alteración neurológica repentina debe considerarse una situación que requiere valoración veterinaria.
Si un gato presenta de manera repentina problemas para caminar, pérdida del equilibrio, convulsiones, desorientación o cualquier otro cambio neurológico, el tutor debe buscar atención veterinaria lo antes posible.
Mientras recibe atención, es recomendable mantenerlo en un espacio tranquilo y seguro, evitando que pueda caer, golpearse o acceder a lugares elevados. No se deben administrar medicamentos humanos ni intentar tratar los síntomas por cuenta propia.
Aunque un accidente cerebrovascular en gatos no es una de las enfermedades más comunes, sí puede ocurrir y manifestarse mediante cambios neurológicos repentinos. Reconocer estas señales permite actuar con rapidez y buscar el diagnóstico adecuado.
Si notas que tu gato pierde el equilibrio, camina de forma extraña, inclina la cabeza o presenta cualquier cambio neurológico repentino, no lo ignores. Una valoración veterinaria permitirá determinar la causa y establecer el tratamiento y cuidados que necesita.
En Doctora Cats, el bienestar de cada gato es una prioridad y la atención profesional puede marcar una diferencia importante ante cualquier emergencia.
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